Sesión telemática

Actividad ganadera y contaminación ambiental

Actividad ganadera y contaminación ambiental

Sesión organizada por la Sección de Veterinaria.

Intervienen:

Dr. D. José María Teijón Rivera
Presidente de la Sección de Ciencias Experimentales
Moderador

Dr. D. Emilio Espinosa Velázquez
Presidente de la Sección de Veterinaria
Actividad ganadera y contaminación ambiental

Dr. D. Arturo Romero Salvador
Académico de Número de la Sección de Ciencias Experimentales
Evaluación de las emisiones y estrategias de mitigación


LUGAR: Sesión telemática
FECHA: Miércoles 18 de noviembre de 2020, a las 18:00 h

RESUMEN

Actividad Ganadera y Contaminación Ambiental - Dr. D. Emilio Espinosa Velázquez
Los principales gases de efecto invernadero (GEI) son, por orden de importancia: el vapor de agua, el dióxido de carbono CO2, el metano CH4 y el óxido nitroso N2O. Los cuatro GEI principales permanecen en la atmósfera de manera natural; sin embargo, la acción del hombre ha modificado sus porcentajes en las últimas décadas. Desde el punto de vista ambiental, el sector agroalimentario y todas sus actividades influyen en el medio, por lo que se dice que es uno de los principales motores del cambio climático (Grain, 2010).
Con todo, debido a su estrecho vínculo con el ambiente, cabe destacar que bajo el punto de vista de la FAO (2009), el sector pecuario es el mayor usuario de este tipo recursos en el mundo. Aunque genera menos del 2 % anual del PIB mundial, produce el 18 % de los gases de efecto invernadero (FAO, 2009).
La gestión del estiércol es un factor determinante en la contaminación ambiental. Dicha gestión no solo afecta al agua, sino que también puede influir en otras cuestiones como las emisiones de GEI.
Destacaremos que la actividad ganadera es la actividad humana que más influye en el clima después del sector energético (Berra y Finster, 2002).
Según la FAO (2009), teniendo en consideración el conjunto de la cadena alimentaria, el ganado genera un 9 % de las emisiones de dióxido de carbono, un 37 % del metano y un 65 % de las de óxido nitroso, que si se calculan en conjunto suponen el 18 % de los GEI.
La gestión del estiércol, por su constitución química, produce óxido nitroso (N2O). El óxido nitroso surge por la desnitrificación del nitrógeno contenido en el estiércol y en la orina del ganado.
Por otro lado, como indican Berra G. y Finster L. (2002), a partir de la descomposición del estiércol también se originan emisiones de metano (CH4) cuando éste se conserva en condiciones anaeróbicas, como por ejemplo en forma líquida en tanques o fosas. Sin embargo, las emisiones de este gas de efecto invernadero son escasas cuando el estiércol se descompone aeróbicamente, como sucede en la superficie de pastos y campos.
La emisión de metano se produce a través del exhalado o el eructado del animal. Dicho proceso tan solo se da en los rumiantes debido a que son poligástricos. En este sentido el metano, es el principal GEI emitido por la ganadería, y tiene un potencial de calentamiento veintitrés veces superior al CO2. Una vaca lechera produce, de forma natural, aproximadamente 75kg de CH4 al año, que equivale a más 1,5 toneladas de CO2. (FAO, 2009).

Evaluación de las emisiones y estrategias de mitigación - Dr. D. Arturo Romero Salvador
El cambio climático es una realidad con la que debe enfrentarse la humanidad. Los objetivos marcados en los acuerdos internacionales obligan a los principales emisores de gases de efecto invernadero a poner en marcha estrategias que reduzcan su impacto ambiental. En Europa, los sectores más intensivos en el uso de energía, sujetos al comercio de emisiones, deben reducir sus emisiones en 2020 un 21% de las realizadas en 2005.  El resto de los sectores, conocidos como sectores difusos, entre los que se encuentra la agricultura y ganadería, deben reducirlas un 10%. La actividad ganadera tiene una repercusión sobre el medioambiente, ya sea por la utilización de sus recursos, el desarrollo de su propia actividad o la gestión de sus residuos.
Los modelos de contabilidad ambiental son imprescindibles para comparar emisiones de sectores difusos, mejorar la comprensión de las causas de emisión de gases de efecto invernadero por la producción ganadera a lo largo de las cadenas de suministro, identificar esferas de intervención y establecer un orden de prioridad entre ellas, con el fin de alcanzar los objetivos de reducción. Utilizando estos modelos se puede determinar con mayor fiabilidad la contribución del sector a las emisiones globales de GEI, los kilogramos de dióxido de carbono equivalente emitidos para obtener un kilogramo de proteína, en función de la especie pecuaria, la variabilidad entre países y productores, las principales fuentes de emisión de GEI de la actividad ganadera, etc.
Mediante estos modelos se ha identificado la relación entre las intensidades de emisión de GEI y la eficacia con que los productores utilizan los recursos naturales. Para los sistemas de producción de ganado, las emisiones de los tres principales GEI se deben a pérdidas de nitrógeno, de energía y de materia orgánica, pérdidas que merman la eficacia y la productividad. Por ello, las intervenciones de mitigación, unas veces dirigidas a los animales, otras al hato y otras a la gestión del estiércol, pueden conseguir, simultáneamente, beneficios ambientales y económicos.