Villar Mir reclama un papel activo del sector público para favorecer la innovación

El Académico de Honor de la RADE propone también, entre otras medidas, incrementar el gasto privado en investigación por encima del público

Villar Mir reclama un papel activo del sector público para favorecer la innovación

Un papel activo del sector público para favorecer la innovación, incrementar el gasto privado en investigación por encima del público, desarrollar un marco normativo favorable a la inversión en I+D+i y a la gestión de los derechos de propiedad intelectual, mejorar el sistema educativo y la relación universidad empresa, reforzar las políticas de fomento de la creación de empresas innovadoras y potenciar la compra pública de innovación son algunas de las propuestas expresadas por Juan Miguel Villar Mir, Presidente del Grupo Villar Mir, exVicepresidente del Gobierno para Asuntos Económicos y exMinistro de Hacienda y Académico de Honor de la Real Academia de Doctores de España (RADE), en su conferencia Innovación  y  bienestar, pronunciada en esta corporación.  

En el acto, que estuvo presidido por el titular de la RADE, Jesús Álvarez Fernández-Represa, acompañado del Presidente de la Sección de Ingeniería, José María Martínez-Val Peñalosa, el conferenciante advirtió que, al pretender niveles crecientes de bienestar material, debemos reconocer que ninguna familia, empresa y país puede consumir a largo plazo productos con más valor de los que produce. En consecuencia, a largo plazo, producción y consumo son dos caras de una misma moneda; por lo que niveles crecientes de bienestar, de consumo per cápita, solo son posibles con niveles también crecientes de producción per cápita, es decir de productividad, lo que solo es posible con personas y con empresas más eficaces. Esto se alcanza, dijo, gracias a las tres grandes palancas del bienestar: la educación, la innovación y las infraestructuras, que han posibilitado que el PIB per cápita medio en el conjunto del mundo se haya doblado en los últimos treinta años, y que probablemente vaya a doblarse de nuevo, en los próximos veinte.

La inversión en actividades de I+D, tanto pública como privada, solo es útil cuando da lugar a innovaciones en las empresas, continuó Villar Mir, “pues solo en esa fase se producen aumentos de valores añadidos, que son los integrantes de la renta nacional y de las rentas per cápita”; “mientras que ‘investigar por investigar’, sin orientación para mejorar un proceso o producto concreto, conduce generalmente a gastos inútiles para la mejora del bienestar”.

Por un mayor gasto privado en I+D+i

Tras resaltar las diferencias de gasto en I+D+i entre España, la UE y la OCDE, así como que en nuestro país es mayor el gasto público que el privado en este ámbito al contrario de lo que sucede en otras naciones, afirmó que España debe asumir el objetivo marcado por la UE para que dos tercios del gasto en I+D sea aportado por las empresas y solo el tercio restante por la Administración, además de que, en 2020, los miembros de la Unión inviertan un 3 por ciento de su PIB en I+D, del que un 1 por ciento sería de financiación pública y un 2 de inversión privada. “Con ello, se crearían en torno a 3,7 millones de puestos de trabajo y se aumentaría el PIB anual de la UE en cerca de 800.000 millones de euros”. Cumplir estos objetivos exigiría a España un crecimiento constante de un 16 por ciento anual en el sexenio 2015-2020, con un esfuerzo esencial del sector privado, que debería multiplicarse casi por tres para alcanzar un crecimiento medio acumulativo anual de un 23 por ciento; mientras el gasto público sería de un 12 por ciento.

Antes de la última crisis, el gasto español en I+D crecía por primera vez a tasas superiores a las de Alemania, Francia, Italia y Reino Unido: un 1,35 por ciento del PIB en 2008, a solo 0,45 puntos de la UE 28. Pero, a partir de ese año los recortes en el gasto público y la inversión privada han vuelto a ensanchar la brecha, que en 2014 volvía a 0,72 puntos, la mayor diferencia desde 2002.

Para recuperar la senda perdida, apuntó Villar Mir, será necesario poner en marcha medidas que creen un entorno favorecedor de la innovación y solucionar deficiencias estructurales importantes, entre las que se encuentran, según la Fundación Cotec, la baja participación de los agentes financieros en la financiación de la innovación o los malos resultados de nuestro sistema educativo. Destacó el impacto negativo que, para el sistema de innovación, suponen los bajos niveles de rendimiento de los alumnos españoles de primaria y secundaria en las competencias básicas, así como las altas tasas de abandono educativo temprano. El desajuste entre la oferta del sistema educativo y la demanda del sistema productivo es, además, un lastre adicional para avanzar hacia la economía del conocimiento, y se manifiesta en la baja tasa de empleo de los recién graduados y en la elevada tasa de sobrecualificación de los titulados en educación superior que consiguen empleo.

Fomentar la compra pública innovadora

El sector público debe jugar un papel activo para favorecer la innovación, fomentando la compra pública innovadora, regulando los mercados de forma eficiente, potenciando el desarrollo tecnológico, e, incluso, participando en la creación de nuevos mercados, señaló. En este contexto, el ponente se mostró partidario de que se pongan en marcha las medidas necesarias para subsanar dificultades y aportar el necesario y renovado impulso a la investigación y la innovación en la contratación pública en España, a través de esa importante herramienta de fomento de la I+D+i, como es la compra pública de innovación, que en los últimos años ha sufrido un importante retroceso en las cantidades empleadas.

Para el doctor Villar Mir, “las administraciones deben ser, junto a las empresas, protagonistas de la innovación y actuar al menos en tres diferentes ámbitos: deben apostar por la ciencia como medio para resolver los grandes retos a los que se enfrenta la sociedad; se debe reforzar la apuesta por una Administración innovadora, capaz de generar sinergias con el sector privado, y es preciso crear un entorno favorable para los emprendedores y para las empresas innovadoras”.

Resulta imprescindible, añadió, “entender la I+D+i con una visión de Estado, a largo plazo y más allá de los ciclos políticos, con sus propios organismos de gobierno y reglas de funcionamiento, con independencia en la gestión y estabilidad en los programas. España necesita incrementar la relevancia de la investigación científica y técnica, creando un marco flexible y eficiente para el desarrollo de la ciencia y la innovación, sin trabas administrativas y regulatorias; potenciar la aparición de nuevas fuentes de financiación, y mejorar la inserción laboral y la movilidad del capital humano, del talento, para que genere conocimiento y se transfiera al tejido productivo. En este aspecto, abogó el conferenciante, entre otras medidas, porque se desarrolle un marco normativo favorable a la inversión en I+D+i y a la gestión de los derechos de propiedad intelectual para garantizar el retorno de esa inversión.

La Encuesta sobre Innovación en las Empresas, prosiguió, desvela que un 28,5 por ciento de las empresas españolas de diez o más asalariados fueron innovadoras en el periodo 2013-15; un registro que nos hace retroceder hasta 2005, cuando se alcanzó un gasto de 13.636 millones de euros, lejos de los casi 20.000 millones de 2008, cuando se logró el mayor gasto en innovación de los últimos diez años. Una peculiaridad española es que un elevado porcentaje de la I+D empresarial la ejecutan pymes. En 2008, empresas de menos de 250 empleados hicieron el 54,4 por ciento del gasto cuando, en nuestro entorno europeo, son las empresas de mayor tamaño las responsables de la mayor parte del gasto. Por eso, dijo, es preciso reforzar las políticas de fomento de la creación de empresas innovadoras y diseñar una estrategia para acelerar el crecimiento e internacionalización de las empresas de alto potencial, para reducir la elevada atomización de los sectores de media y alta tecnología.

Universidad y empresa, piezas de un mismo engranaje

Al abordar la necesaria potenciación del sistema educativo, Villar Mir indicó que universidad y empresa debieran ser dos piezas de un mismo engranaje y no desarrollarse de espaldas a la otra. “El mundo empresarial y el mundo académico deben unir sus esfuerzos para lograr un modelo productivo sustentado en la innovación. Su completa sintonía es imprescindible para ejercer el papel que les corresponde en la sociedad del conocimiento y de la información”, aseveró. Mejorar nuestro sistema universitario, continuó, requiere introducir, en sus aspectos no académicos, numerosas prácticas propias de la gestión empresarial. La planificación de objetivos, la gestión, la captación y la retención de talentos, el fomento de la competitividad interna y externa, la dirección estratégica activa o los análisis de eficacia son algunas de las tareas pendientes. De acuerdo con el “Informe del Consejo Económico y Social 1/2009: Sistema educativo y capital humano”, se necesita una reforma curricular de la educación universitaria basada en la flexibilidad y la transversalidad, como mecanismo para afrontar los retos de un mundo globalizado y en constante transformación.

El último apartado de su intervención lo dedicó el Académico de Honor de la RADE a reflejar la intensa y permanente actividad que el Grupo Villar, sobre la base del principio de no comprar tecnología ajena, sino venderla a otros, dedica a I+D+i, en colaboración con universidades y centros de investigación y, en algunos casos, con financiación de la UE. Cerca de 500 proyectos, de los que han salido alrededor de 40 patentes, han llevado a cabo las empresas del grupo: Ferroglobe (66 proyectos), Fertiberia (115), OHL (300), e Inmobiliaria Espacio, con dos grandes proyectos de infraestructuras subterráneas conectadas con los edificios para resolver previsibles impactos en el tráfico por los cambios de usos urbanísticos en Madrid: Torrespacio y Canalejas. En relación con este último proyecto, el conferenciante resaltó que después de largo tiempo de conversaciones con anteriores equipos municipales para conseguir la licencia correspondiente, la Alcaldesa Manuela Carmena tardó solo tres meses en concedérsela.

Para terminar, Villar Mir expresó su conclusión fundamental: “que el empeño de todos y cada uno de nosotros en un permanente esfuerzo de trabajo y superación, con honestidad, con humildad y con austeridad, se traduzca en aumentos de productividad y de empleo y, por tanto, en un creciente bienestar. Siempre, esforzándonos en la función más noble que podemos hacer, que es la de dedicar nuestro trabajo a ser útiles a la sociedad, tratando de servir y de hacer felices a los demás; y de hacerlo aportando conocimientos”.

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