La RADE participó en el homenaje rendido a la figura del académico Juan José López-Ibor Aliño

El presidente de la academia cerró el turno de intervenciones en la presentación del libro dedicado a la memoria del insigne psiquiatra

La RADE participó en el homenaje rendido a la figura del académico Juan José López-Ibor Aliño

“Una de las amenazas que se cierne sobre la ciencia es la de su dispersión en disciplinas independientes, aisladas una de otras, endog. e a veces nos amenaza.ta aín n ámicas y, por lo tanto, lejos de poder contribuir al progreso de la ciencia y del bienestar de la sociedad. Las diez secciones que integran esta academia son una gran oportunidad que ninguno de nosotros debería dejar perder, para afrontar el aislamiento babélico que a veces nos amenaza“. Con estas palabras explicaba el doctor Juan José López-Ibor Aliño su interés por ingresar en la Real Academia de Doctores de España (RADE), como recordó el presidente de esta corporación, Jesús Álvarez Fernández-Represa, al cerrar el turno de participantes en la presentación del libro-homenaje al ilustre psiquiatra, Psiquiatría: situación actual y perspectivas de futuro.

Fruto de la colaboración de las fundaciones Juan José López-Ibor, Lilly y Ramón Areces se ha celebrado un simposio internacional bajo el mismo título del libro citado, para homenajear la figura del eminente psiquiatra, que ingresó como miembro de número en la RADE el 10 de diciembre de 2014, en el que sería su último acto público, como dijo su hija, María Inés López-Ibor Alcocer, académica correspondiente de la RADE, profesora de la Universidad Complutense y presidenta de la Fundación Juan José López-Ibor.

La presentación del libro-homenaje, que formaba parte del programa del congreso, contó con la presencia de buen número de académicos de la RADE. Abrió las intervenciones José Antonio Sacristán, director de la Fundación Lilly y uno de los coordinadores del libro-homenaje, para destacar la figura médica del homenajeado, su labor y su actividad investigadora, y añadir que se había decidido incluir esta obra en la colección de medicina humanista, porque los conocimientos científicos pasan y lo que queda es la parte humana de la medicina, que sitúa a López-Ibor entre los grandes de este área.

Para José Antonio Gutiérrez Fuentes, exdirector del Instituto de Salud Carlos III, consejero de honor de la Fundación Lilly y coordinador de la obra, fue una fortuna encontrarse con el doctor López-Ibor, que le enseñó a conocer los sufrimientos y enfermedades del cerebro. El orador rememoró una sesión del consejo de la fundación en la que, con rasgos evidentes del tratamiento de quimioterapia que recibía, López-Ibor “estuvo sugiriendo proyectos, ideas y dando consejos, que no olvidaremos”.

A continuación, Joaquín Poch Broto, presidente de la Real Academia Nacional de Medicina, a la que también pertenecía López-Ibor, afirmó que el problema no es hablar bien del homenajeado, sino hacerlo suficientemente. Era, añadió, un hombre de pensamiento y de reflexión, extraordinariamente erudito, con una prodigiosa memoria y gran cultura. Fue un gran personaje, al que quiso mucho y con el que tuvo una gran vinculación emocional, terminó.

Interés por la RADE

El presidente de la RADE comenzó elogiando la composición del libro-homenaje, que calificó de importante para el mundo de la psiquiatría, y a sus autores. Aseguró que le había sorprendido el gran interés de López-Ibor por ingresar en la RADE, pero él lo explicó en su discurso de toma de posesión, al aseverar que “una de las amenazas que se cierne sobre la ciencia es la de su dispersión en disciplinas independientes, aisladas una de otras, endogámicas, y, por lo tanto, lejos de poder contribuir al progreso de la ciencia y del bienestar de la sociedad. Las diez secciones que integran esta academia son una gran oportunidad que ninguno de nosotros debería dejar perder, para afrontar el aislamiento babélico que a veces nos amenaza.“

López-Ibor se negó a retrasar su entrada en la institución, como le habían sugerido, relató el presidente de la RADE, quien admitió que se asustó al ver su aspecto en la sesión de ingreso, pero llegó bien hasta final. Al acabar, después de imponerle la medalla y entregarle el título, le rogó que se sentara entre sus compañeros de academia y le deseó largos años de fructífera colaboración con la corporación, pero fatalmente falleció un mes después.

Ensalzó también las palabras finales del discurso de ingreso, en el que López-Ibor señalaba que “la ciencia tiene sus límites y no se puede ser un buen servidor de la misma sin un alto grado de humildad. La ciencia debe descifrar enigmas, pero bueno es reconocer que también hay un ámbito para el misterio, insondable, en el que cobijarnos para ser mejores científicos. De no aceptarlo así, corremos el riesgo de desterrar como científicos a un dios, para erigirnos a nosotros mismos dioses, señores de la historia, por no decir tiranos de la misma”. Y concluyó, Álvarez Fernández-Represa, declarando que es un honor haber contado con López-Ibor entre los miembros de la RADE.

Por su parte, la doctora López-Ibor Alcocer dio las gracias por estar en el acto a los presidentes de las dos reales academias que han trabajado con su padre, y destacó que ambos han sido profesores suyos.

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