Humanidades propone al resto de secciones de la RADE abordar interdisciplinarmente la sociedad civil

La propuesta consiste en abordar el proyecto bajo la óptica de las deficiencias, debilidad, claudicación o inexistencia de la sociedad civil en España, en colaboración con la Fundación Independiente

Humanidades propone al resto de secciones de la RADE abordar interdisciplinarmente la sociedad civil

Bajo el título “La sociedad civil”, la sección de Humanidades de la Real Academia de Doctores de España (RADE) organizó una sesión para exponer sus reflexiones sobre esta cuestión en forma de propuesta abierta a la participación de otras secciones, como explicó en una breve introducción el doctor Emilio de Diego, al comienzo del acto, que fue presidido por el titular de la corporación, Jesús Álvarez Fernández Represa.

De presentar la propuesta en representación del presidente de Humanidades, Ignacio Buqueras, se encargó el doctor Fernando Arrollo Ilera, vicepresidente de la sección. Al exponer la génesis del proyecto, Ilera destacó que los estudios sobre la sociedad civil están de reciente actualidad y, frente a las disyuntivas entre público y privado y liberalismo y socialismo, “se trata de la búsqueda de una tercera vía que, sin suplantar a las asociaciones políticas, sea capaz de encauzar los intereses y opiniones de una gran parte de la sociedad que ha ido quedando al margen del sistema político”. Y todo ello, en una nueva situación cuyos referentes son la crisis económica y el cambio generacional.

Citó la coincidencia de dos factores en el origen del proyecto: de un lado, el III Encuentro Nacional de la Sociedad Civil, promovido por la Fundación Independiente, que preside Buqueras, donde se abordaron cuestiones como regeneración democrática y transparencia, ética, gobernanza económica y tecnológica; reforma de la Constitución y estructura territorial del Estado, pacto por la educación o reforma de la justicia, entre otros. Y, de otro lado, el actual ambiente de incertidumbre por la actuación de los partidos políticos, los pactos, la corrupción, la democracia o la crisis territorial y el independentismo.

La propuesta consiste en abordar el proyecto bajo la óptica de las deficiencias, debilidad, claudicación o inexistencia de la sociedad civil en España, prosiguió Ilera. Para llevarla a cabo se cuenta con la colaboración, gestión y difusión de la Fundación Independiente y la participación de la RADE, como institución de la sociedad civil y corporación interdisciplinar, “ideal para tratar un problema multidisciplinar”. La tarea podría desarrollarse en distintos formatos: jornadas, publicación, investigación, informes o mesas redondas.

Aspectos esenciales

El ponente describió los cuatro aspectos esenciales que habrían de analizarse desde distintas perspectivas y secciones: la sociedad civil: definición y delimitación conceptual; la sociedad civil en España: su debilidad estructural; los sectores de la sociedad civil y las asociaciones culturales y científicas. Antes de terminar, Ilera hizo una aproximación a cada uno de estos apartados, en la que se preguntó, entre otras cosas, si puede haber sociedad civil sin democracia, y subrayó que lo que fue el caciquismo para la España de hace un siglo es hoy la corrupción para la realidad actual.

En su intervención, el doctor José Francisco Morales Domínguez señaló que es prácticamente imposible separar democracia y sociedad civil, y negó que una democracia sea sostenible, con todas sus instituciones, sin colaboración de los miembros de la sociedad, por lo que entiende que hay un flujo-reflujo entre el funcionamiento de las instituciones democráticas y las conductas de los ciudadanos.

Desde la psicología, su campo de especialidad, hay dos pilares que sostienen la sociedad: la empatía y la adofilia. La primera es la tendencia a preocuparse por los demás, pero tiene el peligro de dirigirse solo hacia los que son iguales a nosotros, y no a los demás. Por eso es necesaria la adofilia, la disposición a preocuparse de un grupo que no es el nuestro. Con estos dos pilares juntos, apuntó Morales Domínguez, se puede llegar a una sociedad civil integrada.

La sociedad civil, agregó, no cae del cielo, hay que construirla, y eso hace tan difícil definirla. Tiene muchos enemigos, pero no cabe duda de que la armonía social conseguida en periodos muy difíciles de la historia se pudieron superar a partir de movimientos de la sociedad civil, como el caso del esclavismo.

Insolidaridad e individualismo

Cerró las intervenciones el doctor De Diego con un repaso histórico de aspectos teóricos y prácticos del camino recorrido por la sociedad civil desde la Edad Media hasta hoy. La sociedad civil, dijo, hay que contemplarla desde la educación, la escuela o la opinión, como elementos que ayudan a formar un determinado comportamiento colectivo. España es, para los simplistas, un país individualista, continuó, pero se podría modificar ese individualismo exacerbado desde los mismos ámbitos de la educación, la escuela y la opinión.

El comportamiento de la sociedad española no es diferente al de los demás países, añadió De Diego. La entrada de España en la contemporaneidad está marcada por la quiebra del imperio colonial y de una cosmovisión que provoca una absoluta insolidaridad territorial de algunas regiones, sobre todo de la periferia, con las demás; la insolidaridad entre clases sociales, entre políticos y militares, entre clericales y anticlericales. La base de esta actitud la achacó De Diego a una deficiencia educativa bastante grave, al irresponsabilismo propio, como norma de justificación ante cualquier circunstancia, y al culpabilismo ajeno. La culpa es del otro o de los otros, la otredad como táctica permanente. “No es fácil, a partir de ahí, construir una sociedad civil”, apostilló De Diego.

La metástasis de la corrupción, añadió, no es nueva en la sociedad civil española, que no ha hecho nada para corregirlo. Considera un grave problema la falta de cultura política, con mayúscula, para entender que la sociedad civil es una participación política excelsa. La idea contenida en la frase “no se meta usted en política, joven” está inserta en el país a lo largo del XIX, del XX y hasta hoy. Sobre todo, en la política que requiere un esfuerzo de solidaridad y de servicio a los otros. El propio concepto de política es negativo.

Concluyó De Diego reiterando lo que demanda la sección de Humanidades: que la RADE se movilice, al servicio de España y de la sociedad civil, para tratar de mejorar la percepción de la sociedad, de la política, de la economía, de la técnica, de la ética, de la estética, etc., quizá ahora más necesario que nunca.

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